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Imagina estar con los ojos cerrados. Queda terminantemente prohibido abrirlos. Estás sentado en el patio de butacas del Teatro López de Ayala disfrutando de una velada de carnaval. Ríes escuchando las letras, te emocionas con sus músicas y aplaudes por sus voces. Pero no puedes ver nada; ni sus trajes, ni sus movimientos, ni su escenografía. Esto es lo que le ocurre a cualquier persona con deficiencia visual que quiere vivir el carnaval en todo su esplendor.

Este año, todo esto será humo cuando la murga femenina “20 d’Copas” suba al escenario. Su actuación incluirá un servicio dirigido a personas ciegas con el que se locuta la información más significativa de una imagen dentro de una pieza audiovisual. Gracias a ella, seis personas invidentes podrán ser testigos de la puesta en escena que trae la agrupación, el disfraz que llevan puesto, las expresiones que lleven a cabo, y todo lo que realicen sobre las tablas del teatro.

La iniciativa surgió de la propia murga, la cual el año pasado ya apostó por narrar todo su repertorio en lengua de signos gracias a su compañera Paula Borjas como intérprete. “Ella ya es una más de nuestra murga y este año repetiremos la experiencia”, relata Rocío Méndez, componente de este grupo que anima a otras agrupaciones a seguir su misma línea para hacer un carnaval más universal.

La murga cuenta con la colaboración de FEDAPAS (Federación Extremeña de Deficientes Auditivos), la cual a través de su CEE Audiosigno ha cedido el material necesario; y de David Lopo, participante del Proyecto Europeo CASTLE de Erasmus+, que se ha prestado como voluntario para adaptar y narrar el guión de la actuación con este sistema. “Como las murgas somos muy expresivas, ya que contamos una historia durante la actuación, queremos que a través de la audioguía estas personas sepan qué está ocurriendo en el escenario”, explica María Méndez, otra de las murgueras de “20 d’copas”.